No quiero volver a ser la de antes: quiero descubrir quién soy ahora

•

Durante un proceso de cáncer es frecuente escuchar hablar de volver. Volver a trabajar, volver a hacer ejercicio, volver a salir, volver a viajar, volver a sentirte bien, volver a la normalidad. La idea parece lógica porque durante meses muchas cosas quedaron interrumpidas y recuperar parte de ellas puede sentirse como una pequeña victoria. Pero llega un momento en el que quizá descubres algo inesperado: hay cosas a las que sí quieres volver y otras a las que ya no.

Porque mientras intentabas atravesar la enfermedad, tú también fuiste cambiando. No necesariamente porque el cáncer te haya hecho “mejor persona” ni porque tengamos que encontrar una enseñanza maravillosa en algo tan difícil. No me gusta romantizar la enfermedad. Hay experiencias que simplemente no habríamos elegido vivir. Pero eso no impide reconocer que después de atravesarlas podemos mirar nuestra vida desde otro lugar y hacernos preguntas que antes quizá nunca nos habíamos planteado.

Puede que ahora observes de otra manera cómo utilizas tu tiempo. Quizá algunas relaciones se volvieron más importantes y otras dejaron de tener sentido. Puede que hayas descubierto cuánto te costaba pedir ayuda, poner límites o decir que no. Tal vez un proyecto que antes parecía imprescindible ahora ya no te entusiasma, mientras algo que siempre habías postergado empieza a llamarte con más fuerza. Incluso puede ocurrir que todavía no sepas qué quieres. Solo sabes que no deseas regresar automáticamente a todo lo que existía antes.

Y eso también forma parte del proceso.

Cuando hablamos de reconstruir la vida después del cáncer, la palabra “reconstruir” puede hacernos pensar que tenemos que levantar nuevamente aquello que se cayó y dejarlo exactamente como estaba. Pero yo lo entiendo de otra manera. Reconstruir también puede significar mirar lo que quedó, reconocer lo que todavía nos sirve, despedirnos de aquello que ya no encaja y decidir qué queremos incorporar a partir de ahora.

Por eso quizá la pregunta no sea: “¿Cómo puedo volver a ser la de antes?”, sino: “¿Quién soy después de todo lo que he vivido y cómo quiero vivir desde aquí?”

No siempre es una pregunta fácil. Durante la enfermedad había decisiones que probablemente estaban condicionadas por el tratamiento, el cuerpo, las citas o las recomendaciones médicas. Después aparece nuevamente la posibilidad de elegir y puede resultar extraño. Has pasado tanto tiempo respondiendo a lo urgente que ahora necesitas volver a escuchar lo importante.

¿Qué quiero conservar de mi vida anterior? ¿Qué ya no quiero seguir haciendo de la misma manera? ¿Qué necesito recuperar? ¿Qué quiero comenzar? ¿Qué relaciones deseo cuidar? ¿Dónde necesito poner límites? ¿Qué cosas llevo demasiado tiempo dejando para después?

No necesitas responderlo todo inmediatamente. Reconstruir una vida no ocurre en una tarde ni debería convertirse en una nueva lista de obligaciones. Se hace a través de decisiones pequeñas que empiezan a acercar lo que haces cada día a la mujer que quieres ser ahora.

Puede comenzar con algo aparentemente sencillo: retomar un proyecto que quedó detenido, volver a una actividad que extrañas, reservar tiempo para alguien importante, pedir ayuda de una manera diferente, dejar de aceptar una responsabilidad que ya no quieres sostener o atreverte finalmente a comenzar algo que llevabas años aplazando. Lo importante no es que el cambio sea enorme. Lo importante es que sea tuyo.

Y aquí hay algo que considero fundamental: haber atravesado un cáncer no te obliga a vivir permanentemente agradecida, feliz o aprovechando cada segundo. A veces alrededor de la enfermedad aparece una presión extraña por “vivir la vida al máximo”. Como si después de lo sucedido ya no tuviéramos derecho a tener un día aburrido, quejarnos de algo cotidiano, perder el tiempo o simplemente vivir sin convertir cada momento en una experiencia extraordinaria.

También puedes volver a tener días normales.

Puedes preocuparte por cosas pequeñas. Puedes enfadarte porque algo salió mal. Puedes pasar una tarde sin hacer nada especial. Puedes tener proyectos enormes o simplemente querer tranquilidad. Haber estado frente a una enfermedad importante no significa que ahora tengas que demostrar constantemente que sabes valorar la vida.

Lo que sí puede ocurrir es que hayas adquirido una conciencia diferente sobre ella.

Yo no soy exactamente la misma mujer que era antes de atravesar mis propios procesos de enfermedad. Hay cosas que ahora miro de otra manera, preguntas que antes no me hacía y decisiones que probablemente no habría tomado desde el mismo lugar. Pero tampoco quiero que todo lo que soy quede explicado por lo que me ocurrió. Mi historia incluye la enfermedad, pero también incluye todo lo que había antes, todo lo que continuó mientras la atravesaba y todo lo que todavía quiero construir después.

Creo que ahí existe una diferencia importante entre vivir después de una enfermedad y vivir definida por ella.

El cáncer puede formar parte de tu historia sin convertirse en el título de todos los capítulos que vienen después.

Por eso, al terminar este Octubre Rosa, no quiero dejarte solamente pensando en aquello que la enfermedad cambió. Quiero invitarte a mirar hacia adelante. Toma una hoja y escribe tres frases:

Quiero conservar…

Quiero dejar atrás…

Quiero empezar…

No pienses únicamente en grandes decisiones. Quizá quieras conservar una relación que se fortaleció, dejar atrás la costumbre de ponerte siempre al final y empezar a dedicar una mañana a la semana a algo que disfrutas. Tal vez tus respuestas sean completamente diferentes. Lo importante es que sean tuyas.

Después elige solamente una y pregúntate: ¿qué acción concreta puedo hacer durante los próximos siete días para empezar?

Porque llega un momento en el proceso en el que comprender lo vivido sigue siendo importante, pero ya no es suficiente. También necesitamos decidir qué queremos hacer con lo que tenemos delante.

Tal vez no quieras recuperar exactamente la vida que tenías antes.

Tal vez quieras conservar algunas partes, transformar otras y descubrir posibilidades que todavía no conoces.

No necesitas volver a ser la mujer de antes.

Puedes empezar a conocer, cuidar y construir la mujer que eres ahora.

🌿 Si sientes que ya estás preparada para pasar de comprender a transformar

Hay momentos en los que leer, reflexionar y entender lo que nos ocurre nos ayuda muchísimo. Y también puede llegar otro momento en el que sabemos que queremos hacer cambios, pero necesitamos un proceso que nos ayude a convertir esas reflexiones en decisiones y acciones concretas.

Mi Programa de Acompañamiento de Transformación es un proceso individual y personalizado en el que trabajamos desde tu propia historia, aquello que la enfermedad cambió y la vida que quieres empezar a construir ahora.

Si sientes que has llegado a ese momento, puedes solicitar una sesión de evaluación conmigo aquí:

https://tidycal.com/marlysaravia1/sesionevaluacion