Cuidar el corazón no siempre se parece a lo que imaginamos. A veces creemos que es darnos un gusto, distraernos, cambiar de ambiente. Pero con los años —y acompañando a tantas personas en sus procesos— he descubierto que el autocuidado emocional es algo mucho más sencillo… y mucho más valiente.
Es aprender a escucharnos cuando algo dentro se cansa.
Es darnos permiso de decir “esto me duele” sin sentir que estamos exagerando.
Es tratarnos con la misma ternura con la que trataríamos a alguien que amamos profundamente.
Pienso en el autocuidado emocional como en un jardín interior. No se trata de arrancar todas las malas hierbas de un día para otro, ni de forzar a las flores a crecer más rápido. Se trata de regar un poco cada día. De proteger lo que es frágil. De aceptar que hay temporadas de mucho color… y otras de tierra en silencio.
Hace un tiempo, en uno de mis acompañamientos, una persona me dijo algo que me quedó muy grabado:
“Me doy cuenta de que cuido a todos, menos a mí.”
Vivía pendiente de los demás, sosteniendo, resolviendo, estando siempre disponible. Pero por dentro estaba agotada, vacía, sin espacio para respirar. Su proceso no empezó cuando cambió su vida por completo. Empezó cuando se hizo una pregunta simple y honesta: ¿qué necesito yo hoy?
Y eso es el autocuidado emocional. No es egoísmo. Es responsabilidad afectiva con uno mismo.
A veces el autocuidado es poner un límite.
A veces es llorar sin justificarse.
A veces es pedir ayuda.
A veces es simplemente descansar sin culpa.
En mis acompañamientos y en mis cursos —como El Viaje Transformador del Duelo o Reconstruyendo tu Vida— veo una y otra vez lo mismo: las personas no se rompen por sentir demasiado. Se cansan de no sentirse cuidadas, empezando por ellas mismas.
Cuidar tu corazón es elegirte incluso en medio del cansancio.
Es hablarte con respeto cuando te equivocas.
Es darte el tiempo que tantas veces te niegas.
Quizá hoy no puedas cambiarlo todo. No hace falta.
Tal vez hoy baste con un gesto pequeño: escucharte un poco más, exigirte un poco menos, acompañarte un poco mejor.
El autocuidado emocional no es un lujo.
Es una forma profunda y silenciosa de decirte: mi vida importa.
Si este texto resonó contigo…
Y sientes que necesitas acompañamiento en tu propio proceso, estoy aquí para ti.
Puedes escribirme directamente a mi WhatsApp y con gusto coordinamos una cita:


Deja una respuesta