Elegir lo que nos hace bien no siempre es fácil. A veces estamos tan acostumbrados a adaptarnos, a complacer, a sostener, que casi sin darnos cuenta empezamos a vivir en lugares que ya no nos cuidan. Y entonces el corazón se cansa.
Con los años he aprendido —y lo veo una y otra vez en los procesos que acompaño— que elegirnos es un acto de respeto profundo. No hacia los demás, sino hacia nosotros mismos. Es decirnos: mi bienestar también importa.
Elegir lo que nos hace bien se parece mucho a ordenar una casa después de una tormenta. No se tira todo. No se cambia todo de golpe. Pero sí empezamos a ver qué se quedó, qué ya no sirve, qué pesa demasiado y qué merece seguir teniendo un lugar.
En muchos procesos he visto cómo, casi sin darnos cuenta, la vida se va llenando de compromisos, de decisiones tomadas por inercia, de caminos que no siempre elegimos conscientemente. No pasa de un día para otro. Pasa de a poco. Primero cedemos en algo pequeño. Luego en algo más. Hasta que un día nos damos cuenta de que estamos viviendo en una versión de nuestra vida que ya no se siente propia.
El verdadero cambio no suele empezar con grandes decisiones, sino con una pregunta honesta y silenciosa que aparece por dentro:
¿Esto que estoy sosteniendo me cuida o me desgasta?
A veces creemos que elegirnos es ser egoístas. Pero en realidad, es ser honestos. Porque cuando vivimos desde la dignidad interna, dejamos de traicionarnos en silencio. Dejamos de decir sí cuando todo dentro está diciendo no.
Elegir lo que nos hace bien no es rechazar a los demás. Es construir una vida donde también tengamos espacio. Donde no todo sea obligación. Donde no todo sea sacrificio.
Tal vez hoy estés en un punto donde algo dentro de ti ya sabe que necesita un cambio. No un cambio radical, no una ruptura dramática. Quizá solo un ajuste, una elección pequeña, un paso hacia lo que te devuelve calma.
Elegirte es mirarte con respeto.
Es tratarte como tratarías a alguien que amas.
Es sostener tu vida con la dignidad que merece.
Y a veces, ese es el comienzo de todo.
Si este texto resonó contigo…
Y sientes que necesitas acompañamiento en tu propio proceso, estoy aquí para ti.
Puedes escribirme directamente a mi WhatsApp y con gusto coordinamos una cita:


Deja una respuesta