En este inicio de año, cuando todo parece girar alrededor de planes, propósitos y nuevas metas, hay algo que casi nadie dice en voz alta: descansar también es comenzar. Y, a veces, es el comienzo más necesario.
Pero descansar sin culpa… eso es otra historia. Especialmente cuando venimos de meses difíciles, de pérdidas visibles e invisibles, de exigencias internas que pesan más que cualquier agenda. A muchas personas les cuesta detenerse, no porque no lo necesiten, sino porque sienten que “no deberían hacerlo”.
En uno de mis acompañamientos, alguien me dijo algo que nunca olvidé:
“Siento que si descanso, estoy fallando… como si detenerme significara que ya no puedo con mi vida.”
Su honestidad me conmovió profundamente, porque sé que no es la única persona que siente eso. A veces la culpa se instala justo donde necesitamos calma, y nos convence de que descansar es retroceder, cuando en realidad es la forma más profunda de avanzar.
El descanso no siempre es dormir. A veces es soltar una responsabilidad que ya no puedes sostener. A veces es permitirte llorar sin justificarte. A veces es dejar de ser fuerte por un momento. A veces es simplemente no hacer nada, y aceptar que eso también es hacer algo por ti.
Vivimos en una cultura que confunde valor con productividad y ritmo con mérito. Pero el duelo —sea cual sea su forma— nos enseña otra lógica: para seguir, primero hay que poder respirar. Para avanzar, hay que recuperar fuerzas. Para reconstruirse, hay que bajar el ritmo.
Quizá en estos primeros días del año te estás exigiendo más de la cuenta. Quizá estás tratando de recuperar un ritmo que tu cuerpo o tu alma todavía no pueden sostener. Y está bien. No tienes que comenzar enero con velocidad. Puedes comenzarlo con honestidad.
Descansar sin culpa es un acto de amor propio.
Una manera de decirte: mi vida importa, mi paz importa, mi bienestar importa.
Y aunque parezca simple, es uno de los pasos más profundos que podemos dar.
Si hoy necesitas descansar, aunque sea un poco, aunque sea distinto a lo que imaginabas, aunque nadie más lo entienda… permítelo.
La vida también se renueva en las pausas.
Y tú también.
🕊️ Si este texto resonó contigo…
Y sientes que necesitas acompañamiento en tu propio proceso, estoy aquí para ti.
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